Costa Rica se une a la celebración de la Semana Mundial de Concientización del Consumo de Sal/Sodio, entre el 10 y 16 de marzo del año en curso.Por tal motivo el Programa para la Reducción del Consumo de Sal/Sodio en Costa Rica y el patrocinio de la Organización Panamericana de la Salud, World Action on Salt & Health (WASH) y la Red Acción Latinoamericana de Sal y Sodio (ALASS) han organizado el webinar Evite la sal (ver programa) y el webinar Switch the salt please (ver programa). Su objetivo es crear conciencia en los consumidores y ciudadanos de que el consumo excesivo de sal y sodio es dañino para la salud. Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en Costa Rica y en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta ambos sexos y 80% ocurre en países de ingresos bajos y medios. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el año pasado 5 676 (30%) personas murieron en el país por estos males, la mayoría son evitables si se actúa sobre los factores de riesgo como la hipertensión arterial. Asimismo, de acuerdo con datos de la Caja Costarricense de Seguro Social, uno de cada tres adultos es hipertenso y uno de cuatro es pre-hipertenso. Para prevenir esta enfermedad es necesario restringir el consumo de alcohol y tabaco, aumentar la actividad física, mantener el peso adecuado, reducir el estrés emocional y disminuir el aporte de sal/sodio en la dieta. El Inciensa, a partir de los resultados de la Encuesta de ingresos y gastos de hogares del 2004, estimó el consumo de sodio por persona en 3 600 miligramos al día, equivalentes a 9 g de sal en una dieta ajustada por 2 000 kcal, 65% más del máximo recomendado por la OMS (2 000 mg de sodio o 5 g equivalentes en sal). La investigación reveló que 64% del mineral proviene de la sal y condimentos elaborados con sodio (cubitos, consomés, sazonadores, salsa inglesa, entre otros) y 30% de alimentos procesados. Asimismo, la mayor cantidad de sodio procede de los condimentos y la sal agregada durante y después de la preparación de alimentos. Los estilos de vida modernos instan a una alimentación rápida y práctica, en donde los alimentos procesados y las comidas fuera del hogar constituyen una opción. En Brasil y Argentina, se demostró una tendencia en el aumento de consumo de alimentos procesados y comidas rápidas.

El Inciensa, mediante la aplicación desarrollada por el George Institute for Global Health de Australia, estudió el contenido de sodio incluido en el etiquetado nutricional de 5 263 productos empacados, excepto las bebidas alcohólicas, que expende una cadena de supermercado del país. Se identificó variaciones de una marca a otra en un mismo grupo de alimentos. Por ejemplo, un paquete de galletas tiene cinco veces más sodio, un embutido ocho veces y una tajada de pan hasta 10 veces más, comparados entre productos similares.

El sodio es un nutriente esencial y se requiere en pequeñas cantidades (de 150 a 500 mg al día). La dieta actual aporta siete veces más sodio de lo necesario y se refleja en el aumento de la hipertensión arterial y otras enfermedades asociadas al consumo del mineral. Hay un gusto natural por lo salado, sin embargo, el paladar humano no detecta cambios en el sabor de un alimento cuando se hacen pequeñas y paulatinas reducciones de sodio en un alimento. En el ámbito internacional y nacional se incentiva a la industria alimentaria a disminuir este mineral en sus productos, no obstante, la decisión final depende del consumidor. En su próxima compra utilice la información nutricional indicada en la etiqueta de los alimentos empacados y elija la opción con menos sodio.

Más información en www.facebook.com/AccionLatinoAmericanadesalysalud y en http://www.alass.net/index.php/semana-de-la-sal.